Silencio de Máxima.


Silencio de Máxima.



Cuántos antes que yo han caminado por este mismo sendero. Cuántos se han asomado al acantilado para ver el horizonte infinito, buscando en él su propio destino. Cuántas palabras salieron como negros pájaros sobre cielos blancos, y jamás llegaron a su destino. Cuántas miradas se desvanecieron antes de ser atrapadas por sus destinatarios, perdiendo así la ocasión de conocer una verdad absoluta.
            Cuántos antes que yo han caminado por este mismo sendero. Cuántos han removido la tierra en busca de los pequeños vestigios, que nuestra propia existencia va dejando en nuestra esencia. Pequeñas huellas de nuestra constante evolución. Recuerdos ingrávidos que flotan en nuestra memoria, buscando encajar en nuestro pasado. 
            Cuántos se han asomado al acantilado para ver el horizonte infinito, buscando en él su propio destino, y lo único que encontraron fue el retorcido tentáculo de nuestro deseo. Cuántos deseos se habrán perdido con la misma facilidad que el viento mece la bandera de nuestra oprimida libertad.
Cuántas palabras salieron como negros pájaros sobre cielos blancos, y jamás llegaron a su destino. Otras, escritas con la verborrea incongruente de los políticos, alcanzan a herir un alma pura como la tuya.
            Cuántas miradas se desvanecieron antes de ser atrapadas por sus destinatarios, perdiendo así la ocasión de conocer una verdad absoluta, que nos hace mejores incluso a sabiendas que el objetivo quedará más lejos de lo que jamás pudimos imaginar.
            Cuántas veces antes de esta ocasión su mano nos ha rescatado del profundo abismo de nuestro desencanto. Una hiedra que se enreda en nuestra ánima, fagocitando nuestra débil esperanza, hasta transformarnos en algo que tanto hemos detestado.
            Cuántas veces te he mentado para que vengas a rescatarme. Cuántas veces me he perdido en tu mirada, y he encontrado tu compasión. He descubierto que, sin ti no soy más que un silencio de máxima.


           


Comentarios