El Mundo Se Expande.


El Mundo Se Expande.
                        Ya lo dijo Woody Allen; ¡Dios mío, el mundo se expande! Ante tal afirmación, revisé los archivos de mi memoria para descubrir que en parte tiene razón. En segundo curso descubría a Carolina, pero no fue hasta sexto curso cuando naufragué en aquellos dos océanos de un profundo azul que tenía por ojos. Pero el mundo se expande, y ella tuvo que marcharse a otra ciudad. Por más memoria que hago, no logro recordar a cuál. El mundo se expanda y llegó Greta de la soleada California, de una joya de pueblo cerca de San Diego. Pero la expansión llegó a distintas edades. Ella exploró el camino de la maternidad y yo descubrí el Pilar de Zaragoza. El mundo se expande. En las fiestas vi pasar a un cometa de piernas interminables. Quedé atrapado en su estela hasta el punto de convertirme en un muñeco de trapo. Y entonces el mundo dejó de expandirse. Se contrajo. Se contrajo una vez, dos veces, tres veces hasta que el océano infinito y azul se convirtió en una ciénaga putrefacta, de color parduzco de dimensiones reducidas. Entonces te preguntas; ¿Habrá alguna alma caritativa que vuelva a expandir el mundo? Ya cuando había perdido toda esperanza. Cuando el lamento ahogado recorre a sus anchas aquel páramo de desilusión, el mundo volvió a expandirse. Aquel pequeño ruiseñor expandió mi ánimo con su trino. El mundo se expande, aunque muchos otros no lo saben.

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