Una vez que la tinta se seca, lo más importante para todo escritor, bueno o malo, eso lo juzgará quien se atreva a adentrarse en esta aventura, son los lectores. Sin ellos esto no tiene razón de ser. Por eso, y por la frustración que me creaba abandoné el anterior. Quizá me faltó perseverancia. Pero ahora, con fuerzas renovadas, gracias a una nueva determinación y a la siempre estimulante presencia de una buena amiga he dado el paso...Todos los que así lo deseen son bienvenidos en esta nueva andadura,