Al viento sus banderas agitaron, al tiempo que los
nombres de sus héroes corearon. Sangre y lágrimas les unieron. La decepción
juntos vencieron. Sus colores resurgieron, allá donde nunca se perdieron. En el
verde, donde como fieras pelearon, el alma se partieron y el cariño de la
hinchada se ganaron. Otro destino se merecieron. Pero los de negro se lo
negaron porque justicia no impartieron. Las lágrimas se secaron y con más
fuerza se unieron. Contra el imperio pelearon. Nuestra virtud defendieron aquel
día que nos deshonraron. Hoy recodados fueron aquellos que a la batalla fueron
y sin ella no regresaron.
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