Las Puertas del Destino.
Los días fueron
quedando atrás, y con ello las semanas, después, fueron los meses. Hoy se
cumple un año, y ella lo sabe. También, ha aprendido que el amor es un verso
libre, y que tiene su propia métrica, aunque la distancia acorte los plazos.
Esto la asusta tanto que viaja a ese rincón secreto de su alma donde puede
encontrarse con ella misma, y sentirse libre. Quizá lo sabe, pero prefiere
ignorarlo. Tiene que enfrentarse al momento para el que tanto se ha preparado,
y sacrificado. Caminó por el valle del conocimiento, y eso le permitió hurgar
en las huellas del pasado. Consiguiendo que los que la juzgaron le otorgaran su
beneplácito. Cada acción la condujo al siguiente escalón, hasta alcanzar Las
Puertas del Destino.
Necesita
tener suerte a la hora de escoger “la puerta”. Todas tan iguales. Todas tan
distintas. No obstante, es consciente de que necesita coraje para abrir la
puerta elegida, y adentrarse en el futuro que le aguarda tras ella. Es un
momento delicado en su vida, puesto que el futuro estará marcado por la
decisión que tome en este momento. Quizá eso, como a todos, la aterra.
Se
encoge sobre sí misma, como si necesitara infundirse ánimos. Tiene que
aferrarse, una vez más, a las cosas tangibles que ocurren fuera de ese rincón
secreto. Eso crea en ella una angustia interior que oscurece su semblante
risueño en la soledad de las cuatro paredes que conforman su mundo.
Una
mano cálida, formada por el aliento de la legión que ven en su persona una
mística que va más allá de las palabras, le sirve para no desfallecer, para
buscar la felicidad en las pequeñas cosas que salpican su existencia. El amor
es una de ellas. Estar enamorado, y ser correspondido, es una de las mejores sensaciones que el ser humano puede experimentar.
Quizá
estas líneas, garabateadas desde la distancia, tengan escaso valor para ella, o
puede que por el contrario tengan efecto deseado, y ella… en ti, que disfrutes del
momento sin que el futuro, que también tiene su métrica particular, y que se
acaba imponiendo quieras o no, te lo impida.
Que
la luz de la felicidad te alumbre.
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