Jamás


Jamás.



Jamás un ser humano debería sentirse intimidado por otro ser humano. Jamás un ser humano debería acorralar a uno de sus semejantes como si fuera un animal.
      Para eso, tendrían que tener claro que ellos no son superiores a nadie. Más bien, todo lo contrario. Infelices amparados en la superioridad numérica, que no en la intelectual. Seres, por llamarlos de alguna manera, con escasa empatía con el prójimo.   
      Por desgracia, estas palabras aquí, esparcidas con la rabia de quien sufre por alguien que ha experimentado semejante acaso, son tan viejas como la propia Humanidad.
      ¿Qué extraño placer experimentan otros al herir a sus hermanos?
      Me pregunto si; la educación llegará a curar esta lacra de la sociedad. ¿Llegará el día que avanzaremos tanto como para que nadie, jamás, vuelva a tener miedo de otro igual?

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