La Mariposa y La Abeja.
Un sol tan redondo y amarillo que parecía pintado
por una mano infantil, se había apoderado del cielo. Un cielo azul y despejado
de nubes. Lo que daba como resultado de dicha ecuación; un calor que te sumía
en un estado de sopor y desgana. Por lo que no tuve más remedio que interrumpir
mi paseo y buscar el socorro de la sombra rechoncha que proyectaba la única
encina que encontré en todo el trayecto.
Allí, recostado sobre
el tronco, medio adormilado con el estridor de las cigarras, y una leve
brisilla que pegaba de costado, caí en una especie de ensoñación contemplando
el vuelo errático de una mariposa. Después una abeja del tamaño de un
bombardero, comenzó con su labor. Eso me hizo pensar en ella.
Yo bien podría ser la
mariposa mientras ella sería la abeja. Aunque si la comparación es en términos
exclusivos de belleza, ella es la más bella de las mariposas y yo un escarabajo
pelotero. Pero en términos laborales, ella es una obrera eficaz, tenaz y con
las ideas claras. Mientras que yo soy una mariposa sin rumbo fijo. Sin más meta
que adornar la vista de los paseantes. Ha sido así desde siempre. Moviéndome a
impulsos. También es cierto que, he llegado a bellos jardines que a la larga no
me han aportado nada. quizá, placer. Sin embargo, ella, con esfuerzo, ha ido
llegando a todas sus metas.
La sombra que
proyectaba la encina se ha desplazado. El sol resbala por detrás de la colina,
llenando de colores ocres y malvas un cielo punteado de nubes de algodón. Me
despierto convertido en un escarabajo pelotero con unas alas de mariposa de
color azul.
Me gusta "sombra rechoncha".
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