La Belleza de la Magia.
Resplandece tras la fila de teclas blancas y
negras, con su sonrisa limpia y luminosa. Su melena cae sobre su rostro como
una cascada dorada, que con gesto grácil se acomoda detrás de las orejas. Su
vista cegada por los focos revolotea sobre nosotros sin poder distinguirnos.
Su voz serena se alza majestuosa sobre los
acordes del piano. No puede haber lugar más perfecto donde estar que allí,
empequeñecido por su gran talento.
Es entonces cuando se produce esa magia, que
sólo ella es capaz de trasmitir con sinceridad y sencillez. Con esa mirada
cándida que te llega hasta lo más hondo.
El frío de la noche acaricia mi rostro durante
el camino de vuelta. Me siento, una vez más, afortunado de haber podido
disfrutar de La Belleza de la Magia.
Comentarios
Publicar un comentario